
La dosificación precisa de grasas lubricantes es esencial para aprovechar al máximo su capacidad de lubricación en una variedad de aplicaciones industriales. Estas grasas, compuestas por un fluido lubricante, un espesante y aditivos, mantienen sus propiedades en el punto de lubricación durante períodos prolongados.
Los sistemas automáticos permiten mantener una dosificación constante y programada, evitando paradas por falta de material, mejorando la fiabilidad y reduciendo el tiempo de parado.
Se utilizan en sistemas de engrase centralizado, engranajes y rodamientos, y como aislamiento en juntas y guías en diversos equipos mecánicos.
La temperatura afecta la viscosidad de la grasa; temperaturas bajas pueden hacerla más dura y difícil de dosificar, mientras que temperaturas altas la hacen más líquida. Por eso, es importante controlar la temperatura del sistema o usar equipos con sistemas de calefacción integrados.